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LUMPEN-PRECARIADO
Unos a los otros se preguntan
acaso no oyen
cómo los martillos francmasónicos
fijan su destino,
acaso no vislumbran
las sombras sísmicas
en la carne de su tierra,
no hay quien interprete
esta luna llena sobre sus rostros
pálidamente desvanecidos, algo alocados,
no hay quien mire
a lo largo de esta última ribera
¿no están los miedos humanos fluyendo?
Así se preguntan los unos a los otros,
apocadamente ensimismados
en el horrible ritmo
de este adivinatorio batir del destino,
de estos cuatro compases de Beethoven,
aquellos que agrietan el hormigón
de las corrientes de miedo,
miedo, miedo, miedo,
por eso solo preguntan,
no se atreven siquiera a intentarlo,
no se atreven siquiera a contar
con sus hermanos del precariado:
los pobres, los débiles, los desgraciados
eternos herederos terrenales de Mateo:
inalterablemente ellos caen los primeros
en esta ya posiblemente
póstuma realidad,
en la que ellos ven y oyen
llorando al forjador
y cómo este golpea levantando su martillo
por su propia calavera,
y de los millares de sus trocitos,
como del oído de una diosa antigua
un nuevo mundo está naciendo
y en él ellos vuelven a ser
terriblemente pobres,
los miserables.
(Valeri Vergilov)
Extraído de Nueva Poesía Social. La Antología” (La Tortuga Búlgara, 2020)
(Traducción de Marco Vidal González)
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