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María Tudor se casó con el duque Charles Brandom a escondidas del mundo. No fue feliz en su primer matrimonio, y cuando vio la oportunidad de casarse con su amante, lo hizo a pesar de los riesgos que conllevaban. Ella se había casado con Luis XII de Francia, pero murió. Por eso, al contraer matrimonio con el duque, casi le encarcelan a él por casarse con una princesa real sin el consentimiento del rey Enrique VIII.

Hija de Enrique VII de Inglaterra e Isabel de York, María Tudor fue una de las princesas más bellas de Europa. Decía el filósofo Erasmo de Rotterdam que «la naturaleza nunca formó nada más hermoso». Su marido Luis XII, en cambio, la describió como una «ninfa del cielo». Con tan solo 6 años ya poseía una casa en su propiedad. Tenía un médico, un maestro y numerosas damas para atenderla.

María era la quinta de los siete hijos del matrimonio de Enrique VII, y se llevaba muy bien con su hermano, el que sería Enrique VIII. De ahí el nombre de la hija del rey junto con su primera esposa, Catalina de Aragón, que acabaría siendo María I, recordada por la historia como «Bloody Mary» o la «María sanguinaria«.

Meses antes de que muriera Felipe I de Castilla, acudió a la casa de la princesa donde esta le demostró lo que era capaz de hacer y había aprendido desde que era una niña, siempre rodeada de música, baile y bordados. Tocó el laúd y el clavicordio, e impresionó a todos los invitados con su baile. Felipe I quedó prendado de ella, pero murió ese mismo año. Al poco tiempo, María se comprometió con su hijo Carlos de Austria, el futuro Carlos V, pero los cambios en las alianzas políticas de las principales potencias europeas provocaron que en 1513 el compromiso se cancelase.

Como con los anteriores matrimonios de Luis XII no tuvo hijos varones, María fue retenida durante cuarenta días en un hotel para confirmar si estaba embarazada o no

Aún así, un año más tarde, la princesa pasaba por el altar. Esta vez con con el rey Luis XII de Francia, el que la convirtió en reina de Francia, cargo por el que sería recordada toda su vida a pesar de la muerte del rey. Cuando se casaron, Luis XII tenía 52 años, ella acababa de cumplir la mayoría de edad.

De entre sus damas de honor se encontraba Ana Bolena, la mujer que provocaría tensión entre los hermanos María y Enrique VIII. Él se había casado con Catalina de Aragón, pero pidió al Papa la nulidad del matrimonio para casarse así con Ana Bolena, aunque finalmente lo hizo a escondidas.

El matrimonio entre María Tudor y Luis XII duró solo tres meses. Cuenta la leyenda que el monarca murió por el excesivo esfuerzo en el dormitorio, aunque, al parecer, seguramente fuera fruto de la enfermedad de la gota.

Durante esos tres meses no engendraron un hijo, pero Francia quería un heredero a toda costa. Como con los anteriores matrimonios de Luis XII no tuvo hijos varones, María fue retenida durante cuarenta días en un hotel para confirmar si estaba embarazada o no. Antes de que abandonara el país, el nuevo rey Francisco I, yerno y primo del fallecido, intentó casarse con María Tudor, aunque finalmente no se llevó a cabo.

En contra de lo que todo el mundo le decía, María se casó por segunda vez, esta vez por amor y no por compromiso con el duque de Suffolk

En Francia, sobre la viuda sobrevolaban todo tipo de rumores. Que si se iba a casar con el duque de Saboya, que si lo iba a hacer con el duque de Lorena… Ninguno era cierto. María Tudor llevaba tiempo enamorada de un duque, el de Suffolk. Ni el Consejo del rey ni el propio monarca aprobaban este romance. Fueron muchos los que intentaron persuadir a María para que olvidara a Charles Brandon, pero no fue así.

Cuando pasaron los cuarenta días en los que la viuda estuvo retenida, justo antes de volver a Inglaterra, en contra de lo que todo el mundo le decía, María se casó por segunda vez, esta vez por amor y no por compromiso. Lo hizo en el Hotel de Clugny en París el 3 de marzo de 1515.

El monarca Enrique VIII se lo tomó como una traición. El duque Charles Brandon se casaba con una princesa real, pero no pidió autorización al monarca. Estuvieron a punto de encarcelarle, pero finalmente el duque se libró al pagar una multa de 24.000 libras, toda la dote de María del rey Luis XII, unas 200.000 libras, la placa de oro y las joyas que poseía regalos del fallecido rey.

Tras el castigo, ya en Inglaterra, la pareja se volvió a casar, esta vez de manera oficial, el 13 de mayo de 1515, hoy hace 508 años, en el Palacio de Greenwich. Pese a haber dejado Francia y casarse con el duque Charles Brandon, nunca hacían referencia a la princesa como duquesa de Suffolk. Da igual el tiempo que pasara, murió siendo «reina de Francia» con apenas 37 años fruto de múltiples enfermedades y tras haber pasado el resto de vida en la casa de campo del duque con su familia.



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