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Una imagen habitual en muchas mesas de trabajo es una regleta con distintos cargadores enchufados. Y no son pocos los establecimientos de hostelería que cuentan con un cargador múltiple de móviles como un servicio más a sus clientes. Además, de los problemas que genera a una persona cuando cambia el móvil y la marca es diferente, incluso dentro de la misma marca pueden haber cambios como el que llevo a cabo Apple en sus famosos Iphone.

Pero ya hay fecha para que esto pegue un cambio radical: en diciembre de 2024 todos los móviles tendrán un cargador único en la Unión Europea (UE). Puede parecer que falta mucho, pero desde que se gestó la idea hasta que se ha datado, el proceso ha durado más que las obras de El Escorial. Ahora bien, tenemos que tener presente que no disfrutaremos de esta homogenización de cargadores hasta no adquirir un nuevo móvil a partir de esa fecha, lo cual abre la ventana a la compra de adaptadores para los que mantengan su dispositivo.

Desde 2009

En el lejano 2009 -y aunque había que esperar a 2012– la Comisión Europea, junto con unos cuantos fabricantes de teléfonos, llegaron a un acuerdo para utilizar el puerto MicroUSB como conector de corriente en los teléfonos móviles. Pues bien, no fue hasta 2014 cuando se propuso reducir de 30 cargadores distintos a principalmente tres. Seis años después, a principios de 2020, el Parlamento Europeo votó a favor de imponer un único conector para poder recargar nuestros dispositivos móviles. Tras la luz verde del Parlamento, la Comisión Europea se puso a trabajar en una legislación para convertir el cargador universal en algo obligatorio. La idea era muy ambiciosa, no se limitaba a los móviles sino que incluye tabletas, cámaras digitales, auriculares, videoconsolas y altavoces portátiles, lectores de libros electrónicos, teclados, ratones y sistemas de navegación portátiles. Se libran los más pequeños (miniauriculares, relojes inteligentes o monitores de actividad). Hay que señalar que a Apple, siempre queriendo diferenciarse de la competencia con la exclusividad de sus productos, no le sentó nada bien la noticia, incluso es posible que no les guste ni a los poseedores de sus productos. Por fin, el pasado mes de septiembre, Bruselas aprobó una legislación con el objetivo de que la nueva ley sea una realidad en 2024. Y el nuevo dispositivo ya tiene nombre: USB-C.

Una vez puesto en marcha el cargador único, los eurodiputados quieren trabajar en una estrategia para que cualquier nueva solución de carga sea compatible con otros fabricantes a finales de 2026. También en esta fecha, los portátiles estarán obligados a contar con USB-C. Una vez llegado a ese punto, se iniciará un proceso equivalente que esperemos no sea tan largo, aunque con Bruselas siempre hay que tener una previsión en cuanto a los plazos para aprobar sus normativas. Por cierto, nuevamente, los de Cupertino están trabajando en cargadores inalámbricos que en los últimos modelos de sus teléfonos ya lo incorporan, tan solo hay que poner el teléfono sobre un cargador y se produce la carga de su batería.

La Unión Europea también ha señalado que en la medida en que los dispositivos puedan cargarse con potencias superiores a 15 watios, tendrán que incorporar la tecnología USB Power Delivery y se tendrá que garantizar que cualquier protocolo de carga adicional permita la plena funcionalidad del USB PD independientemente del dispositivo de carga utilizado. La última actualización de USB PD admite potencias de hasta 240 watios.

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Como idea romántica, podríamos decir que Bruselas le ha metido un gol a las empresas a favor de los ciudadanos. Se acabará en el futuro hacer la maleta con un montón de cargadores distintos, aunque es muy probable que llevemos el nuevo cargador único y diferentes adaptadores. Pero lo que es una realidad, es que además de facilitar la vida a los usuarios de dispositivos, esta medida también ayudará a reducir la basura electrónica, ya que cada año se generan entre 11.000 y 13.000 toneladas de residuos electrónicos en los países de la UE. De este modo, la normativa afectará a todos los fabricantes de teléfonos móviles, tabletas, cámaras digitales, auriculares, libros electrónicos, teclados y ratones, consolas de videojuegos, altavoces, sistemas de navegación y, por último, ordenadores portátiles.

También esta medida ayudará a los consumidores a ahorrar más de 250 millones de euros al año en cargas innecesarias.

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