Víctor de la Fuente | En un contexto de crisis marcado por una inflación que roza las dos cifras, pocas veces antes visto en estas latitudes en las últimas décadas, y un sector industrial que arrastra una situación de calma tensa fruto de la crisis energética y de suministros, sentarnos a reflexionar sobre el papel de las trabajadoras y trabajadores de la industria es sin duda una tarea necesaria. Y es que a pesar del progresivo desmantelamiento del tejido industrial, la clase obrera del mono azul, sigue jugando un papel relevante dado su nivel de sindicalización, tradiciones y memorias de lucha que le permiten actuar en ocasiones como punta de lanza de luchas más amplias. Pensando en estas luchas que ya se vienen activando y las que pueden estar por venir, entrevistamos desde Poder Popular a Francisco, trabajador de la factoría de Iveco en Madrid y sindicalista de CGT.

 

Recientemente hemos escuchado a Garamendi, presidente de la CEOE, defendiendo la negativa de la patronal a sentarse a negociar un “pacto de rentas” que el Gobierno y las direcciones de los sindicatos mayoritarios vienen reclamando. Esto es así porque realmente ya se ha impuesto un pacto de rentas a la clase trabajadora mientras los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo al no equilibrarse con la inflación en auge. ¿Cómo valoráis desde el sindicato del metal de CGT la actual situación de crisis y la estrategia de paz social que viene imponiendo el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos?

La actual situación de crisis es fruto de un sistema capitalista que se devora a si mismo a través de su autodestrucción y la del planeta. Una situación de crisis con una inflación tal, derivada de la cada vez más habitual falta de recursos naturales de los que se alimenta para su crecimiento infinito a costa de nuestras vidas y de nuestro planeta. Desde el metal llevamos bastante tiempo sufriendo esta crisis sistémica, ya que al ser un sector altamente dependiente de los combustibles fósiles y de distintas materias primas necesarias para poder seguir fabricando, estamos cada vez más expuestas a los ERTEs, EREs, flexibilidad negativa, etc.

Sobre la estrategia de paz social que viene imponiendo el gobierno, como Sindicato Anarcosindicalista la verdad que no nos sorprende. No podemos esperar nada del partido de las puertas giratorias en las grandes multinacionales energéticas que se acompaña de un partido cuyas políticas se construyen en una socialdemocracia de andar por casa, y ya sabemos que la socialdemocracia es la cara amable del capitalismo, pero es capitalismo. No vivimos bajo un gobierno rupturista con el sistema que trabaje para hacer frente a la CEOE ni que tenga intención de revertir el sistema.

 

Esta misma situación está ya teniendo efectos en muchas otras partes del mundo y concretamente en Europa, movilizaciones muy considerables en Reino Unido y en Francia e incluso una huelga importante en sectores claves como las refinerías. Además de movilizaciones ya aquí, como la de la pasada semana con más de veinte mil personas en el centro de Madrid en defensa de las pensiones públicas. ¿Crees que es posible plantearse ante la actual situación un movimiento en torno a la lucha por los salarios, pensiones y el control de precios que permita rearmar un movimiento unitario del conjunto de la clase trabajadora?

No nos queda otra. Debemos ser capaces de generar un contrapoder a las agresiones del capitalismo, aquí y ahora. En la manifestación que comentas participamos organizaciones y colectivos de distintas identidades e ideologías, anarquistas, comunistas, movimientos sociales… y fue todo un éxito ya que fuimos a defender unos puntos en común en los cuales todas coincidimos. Creo que ahí está la esencia de un movimiento unitario que sea capaz de rearmar a la clase trabajadora, en encontrar lo que nos une. Seriamos unos necios si pensamos que podemos generar realidades distintas, realidades más justas y equitativas para todas yendo cada una por nuestro lado. El enemigo es el mismo para todas y debemos entendernos para poder generar espacios de contrapoder en común desde abajo y sin dejar a nadie por el camino.

 

La expresión de la crisis que más directamente percibimos hoy es el impacto en los salarios de cada vez más millones de trabajadoras y trabajadores, pero en el fondo venimos reflexionando sobre las causas relacionadas con la crisis ecológica, el impacto de la cada vez mayor dificultad para el acceso fácil y barato de recursos fósiles, la crisis en la cadena de suministros globales que vivimos hace unos meses. En el caso de la huelga que vivimos en la planta de Nissan en Catalunya o en Airbus en Cádiz, desde CGT, Anticapitalistas y otras organizaciones se presentaron alternativas industriales ecológicamente sostenibles que evitaran el cierre y permitieran a las plantillas jugar un papel central tanto en qué se fabricaba y en cómo se fabricaba. Desde dentro del sector, ¿consideras que la transición industrial puede abrir un nuevo vector de lucha, donde poner en discusión el control social de los sectores industriales para decidir democráticamente qué fabricar, como y para qué?

Dentro de la transición industrial se nos pueden abrir muchos factores. Organizaciones como CGT siempre hemos apostado por la socialización de los medios de producción cuyo poder de decisión corresponda a las trabajadoras y trabajadores sobre el que fabricar y como fabricar en las empresas generando un beneficio común y no solamente privado. Es cierto que tanto en la planta de Nissan como de Airbus se presentaron alternativas para poder dibujar un paradigma distinto a los cierres que forzaron desde la patronal, pero es cierto también que para implantar esas alternativas a las plantillas de dichas plantas es necesario un trabajo pedagógico anterior que nos facilite el poder para tomar esas decisiones cuando llegue el momento. Es necesario también empoderarnos como clase trabajadora de distintas herramientas que nos harán mucho más fácil una transición industrial y que creo que son pasos anteriores a una futura socialización de los medios de producción. Reivindicaciones históricas y tan importantes como la reducción de jornada sin reducción de salario, por ejemplo. Conquistar este derecho será clave, además de para recuperar parte del tiempo que nos roba el capitalismo a cambio de un salario y todas las consecuencias beneficiosas que conlleva esta reivindicación, sería un primer paso hacia nuestro objetivo. Producir lo necesario, relocalizar el trabajo y repartir no la riqueza, si no la pobreza.

Pero es cierto que esa discusión debemos ponerla sobre la mesa lo antes posible. No os voy a mentir, desde CGT nos es imposible no cuestionarnos distintas contradicciones que nos surgen en nuestro día a día y más desde nuestro sector. Somos una organización antimilitarista, por supuesto, pero tenemos presencia en empresas que trabajan para el ministerio de defensa. Somos una organización ecologista, por supuesto también, pero gran parte de nuestro músculo obrero como Sindicato del Metal, se encuentra en el sector de la automoción. Tenemos que empezar a plantarnos de una forma urgente, si realmente queremos seguir construyendo aviones, camiones y miles de vehículos todos los meses y ver de que forma podemos tejer alternativas a esta producción tan agresiva.

 

Aterrizando en el caso de Madrid. Una respuesta corta, ¿en qué situación se encuentra la clase trabajadora madrileña?

Creo que la clase trabajadora madrileña se encuentra aletargada. Aletargada por los medios de comunicación que muestran un mensaje constante de que aquí no hay nada que hacer y en todo caso los únicos que pueden solucionar tus problemas son los políticos institucionales. Y aletargados también, gracias a las migajas convertidas en asistencialismo que otorgan los agente sociales CCOO y UGT. Eso sí, sin generalizar. En Madrid hay mucha lucha y mucho compromiso por parte de una parte importante de la clase trabajadora madrileña.

 

Si bien en la Comunidad de Madrid el papel de la industria es relativamente menor comparado con su situación en otras partes del Estado, todavía conserva altos niveles de sindicalización y ha demostrado en sucesivas ocasiones su disposición a enfrentar peleas contra la patronal. En un contexto donde el futuro cercano presenta las posibilidades de una recesión y la profundización de la crisis económica, ¿qué papel crees que pueden jugar las trabajadoras y trabajadores de la industria a la hora de animar la lucha de otros sectores como el de la logística y transportes, u otros como el telemarketing y el sector comercial, centrales en el caso de la CAM?

Lo hemos visto en Cádiz y ahora recientemente en Ourense. La lucha es el único camino, y no es mi intención que esto se quede en un simple eslogan para la próxima manifestación, es un concepto que debemos interiorizar y tener siempre presente. Hoy las grandes empresas de automoción se basan en unas enormes cadenas de ensamblaje de piezas que no podrían seguir fabricando sin sectores tan esenciales como la logística y el transporte. Detrás de una gran multinacional del sector de la industria, se encuentran otras tantas empresas de otros sectores completamente distintos pero que a su vez son indispensables para el desarrollo y funcionamiento de estas multinacionales. Es por ello de la importancia de solidarizarse con las luchas de otros sectores y que todas y cada una de nosotras aprendamos de los aciertos y de los errores que tengamos en nuestras distintas luchas. Para nosotras, como organización anarcosindicalista, es fundamental el apoyo mutuo y la solidaridad. Yo creo que no hay mejor forma de animar a la lucha que estando al lado de quienes luchan y haciendo tuyas sus reivindicaciones.

 

La expresión de la actual crisis, y más en un lugar como Madrid, culmen del proyecto neoliberal, se expresa también en el efecto sobre la vivienda, la privatización de los servicios públicos y una ofensiva fuerte contra el transporte público. Sin embargo, parece que la hegemonía de Ayuso es fuerte y que es debilitada mucho por la oposición en la Asamblea de Madrid. ¿Sería el momento de empezar a plantearse alianzas con otros núcleos de lucha que van desarrollándose en Madrid como el sindicato de inquilinas, trabajadoras del hogar? Es decir, ¿es necesario caminar hacia la construcción de un polo que busque romper las políticas de la derecha y no simplemente reformarlas?

Desde CGT Metal Madrid empezamos hace 3 años un proyecto bajo el nombre Construyendo Alternativas. Este proyecto surgió cuando nos dimos cuenta y empezamos a reflexionar de que solamente junto a otras seremos capaces de ser parte de generar un contrapoder que sea capaz de combatir las políticas neoliberales a las que nos enfrentamos día a día. Desde entonces mantenemos lazos con colectivos y organizaciones como CNT Comarcal Sur, Baladre, Ecologistas en acción, Rojava Azadi Madrid, BDS… y ahora con Anticapitalistas que estamos trabajando en un proyecto en común. Este próximo mes de diciembre tendremos un nuevo encuentro en el cual será participe también el sindicato de Inquilinas, y abordaremos temas como el derecho a la vivienda y a la alimentación desde un punto de vista comunitario.

Uno de los trabajos mas importantes que tenemos en nuestras manos es dar un hachazo a aquellas conciencias que no quieren entender que la solución a nuestra crisis civilizatoria radica en un cambio de paradigma, no basta con reformar las políticas neoliberales, la única salida posible es mediante una transición ecosocial que debe ser profunda, desde lo colectivo y desde abajo y que genere pueblo con un claro carácter municipalista. Para ello es totalmente necesario que confluyamos alianzas y que seamos capaces de no ceder en nuestras reivindicaciones y convertirlas en realidades fruto de nuestra lucha, solidaridad, compromiso y militancia para así romper esas políticas tan agresivas con la clase trabajadora y con nuestro entorno. Solo es posible construir ese contrapoder tejiendo redes con distintos núcleos de lucha, así que venga, empecemos!



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