El lugar del suceso. / Afp

Los motivos y la procedencia de las armas centran la investigación

Los motivos y la procedencia de las armas acaparan la investigación del ataque de este lunes en un aula de la universidad alemana de Heidelberg, en el que un joven de 18 años mató de un disparo en la cabeza a una estudiante de 23 años y causó heridas graves a otras tres personas antes de quitarse la vida. Un portavoz policial informó hoy de que se está interrogando a familiares y amigos del atacante, que poco antes de disparar contra los estudiantes había enviado a su padre un mensaje por «Whatsapp» en el que anunciaba sus intenciones y explicaba que «la gente debe ser castigada ahora» sin dar mayores explicaciones. «Los padres de la víctima están sufriendo mucho, pero también los del autor del atentado», comentó el portavoz de la policía. El joven irrumpió en el aula al mediodía cuando unos 30 estudiantes asistían a una clase de introducción a la química orgánica en la facultad de Ciencias Biológicas y comenzó a disparar con una escopeta repetidora, alcanzando en la cabeza a la joven que falleció poco después y a otros tres estudiantes, dos chicas de 19 y 20 años y un chico de 23, en la pierna, la espalda y la cara, respectivamente

El autor del ataque, un estudiante de la misma facultad cuya identidad no ha sido facilitada, había adquirido al parecer pocos días antes la escopeta repetidora y otra escopeta de dos cañones en el extranjero. Además de las armas, en la mochila que se halló junto a su cadáver en el exterior del edificio donde se produjo el atentado se encontraron un centenar de cartuchos de munición. En el lugar de los hechos la policía ha encontrado hasta ahora tres cartuchos vacíos. El asesino era un joven alemán con residencia en la cercana localidad de Mannheim. En el mensaje que envío a su padre poco antes del ataque, el joven anunciaba su suicidio indirectamente al señalar que deseaba que sus cenizas fueran echadas al mar. Los investigadores tratan de averiguar la procedencia de las dos escopetas y la munición, que suponen adquirió en el marcado negro, toda vez que el joven carecía de permiso oficial de armas, pero también de antecedentes penales. La policía destacó que se había encontrado una factura de compra con el nombre del vendedor y que esta se llevó a cabo de manera personal, no a través de internet.

Una estudiante muerta y tres heridos en un ataque armado en una universidad de Alemania

Tras descartar la intervención en el atentado de terceras personas, el jefe de la policía de Heidelberg, Siegfried Kollmar, destacó que se desconoce porqué dejó de disparar y se lanzó a la fuga tras alcanzar a varios compañeros. Kollmar no descartó que el asesino quiso disparar a una persona determinada y subrayó que podía haber cometido una masacre aún mayor, ya que tuvo tiempo de recargar la escopeta repetidora y llevaba consigo munición suficiente para hacerlo. Cuando los agentes que acudieron de manera inmediata al lugar de los hechos encontraron el cuerpo sin vida del joven, una de las escopetas a su lado y la mochila que portaba, tardaron tiempo en registrar sus pertenencias. El temor a que la mochila llevara en su interior explosivos hizo que se alertara a los artificieros para que estos comprobaran su contenido antes de dar luz verde a los investigadores para efectuar su trabajo. Kollmar destacó que la policía recibió las primeras llamadas para alertar del atentado tan solo 43 segundos después de que se produjeran los disparos. A la vez se desataban las alarmas en la universidad tras ser presionado el botón de emergencia.

Añadió que las primeras patrullas llegaron a la universidad seis minutos después y que los agentes se desplegaron para registrar el edificio donde se produjo el ataque habitación por habitación hasta alcanzar el aula donde se encontraban los heridos. La joven de 23 años fue rescatada aún con vida, pero falleció horas después en el hospital por la gravedad de las heridas que sufrió en la cabeza. El jefe de la policía de Heidelberg destacó que inmediatamente después se procedió a registrar la vivienda del joven de 18 años y la de sus padres. Los agentes intervinieron el teléfono móvil que llevaba consigo y su ordenador personal y esperan averiguar así más detalles sobre la personalidad del atacante.



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