Foto de Movidagrafica Barcelona en Pexels
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Hola, amigos.

Estos días, en que mis hijas insisten en pedir un perro para Reyes, me ha venido un aforismo a la cabeza: «Si quieres saber lo que es el amor, cómprate un perro». Tal axioma memorable (al menos, yo nunca lo olvido) aparece en el ensayo-ficción Hay una guerra del escritor español de origen inglés Roger Wolfe. Pero cómo decirles a mis hijas que el amor cuesta dinero y tiempo, que hay que alimentarlo y limpiar sus excrementos y que tampoco sé si me queda espacio en el corazón para su presencia… En fin, que la próxima semana escribiremos sobre el mejor amigo del hombre, el perro. A partir del lunes.

Veamos, entre tanto, quiénes son los finalistas de la semana dedicada al ritmo:

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Pilar Alejos
Se mece rítmicamente con la cadencia de las olas a los pies del faro. Por la mañana, nadie apagará su luz.

Daniel Alonso Moreno
El profesor de música, harto del nulo ritmo del alumno, lo apuñaló. Se arrepintió cuando éste le dijo: “bonito compás binario”.

Umber
Planetas y estrellas orbitaban a velocidad constante para mantener el equilibrio del Cosmos, pero una mariposa monarca se salió de ruta.

Umber
El joven caminaba rápido. El viejo, lento: cada vez veía más próxima la última meta y no tenía prisa.

Pilar Alejos
El náufrago supo que no estaba solo por el ritmo frenético de los tambores. Pero descubrió demasiado tarde que era el plato principal.

gpm
Atracó el banco a tempo Allegro. Escapó, Presto, y se fue al auditorio. Mientras sonaba el Adagio la policía le pidió que soltara la batuta.

Emerson
Ropa, peinado, gestos y gustos iguales. Hasta que a los cuarenta años el ritmo cardiaco de uno de los gemelos rompió la armonía.

Tori_más corto
Se despertó escuchando los latidos. Siguió unos meses más en aquella cálida caverna hasta que llegó el momento de iniciar otra vida.

Jorge Alonso Curiel
Obsesionado, no le preocupó llegar al infierno. Allí, el escritor, inmerso en un ritmo perpetuo de torturas y pesares, no dejó de escribir.

Jorge Alonso Curiel
«Lo esencial es no perder el ritmo», pensó el anciano antes de morir, tras excavar durante 30 años aquel túnel en su celda con una cuchara.

TorivinoTori-Tori
Desde la noche venía escuchándose una especie de banda sonora, pero fue al amanecer cuandosonaron con fuerza las trompetas.

gpm
“La muerte irá a mi ritmo”, se dijo el asesino. “Cometeré un crimen tras otro”. Segundos más tarde, sufrió el infarto.

Miguel Á. Molina
Por primera vez en años regresa puntual a casa. Al entrar oye unos jadeos rítmicos y duda entre culpar a su mujer, al amante o al Cercanías.

M. Leonor
Solo cuando vio sus cuatro ruedas pinchadas, entendió que su ritmo de trabajo ponía en evidencia al resto de funcionarios.

Ana Marìa
Tenía compuesta la canción pero le faltaba ritmo, miraba a todos lados desesperado, cuando vio a la joven asistenta pasar la fregona.

Miguel Á. Molina
Siempre le costó seguir el ritmo de la vida. Por eso, mientras la cuerda le ahoga, procura que su balanceo sea lo más armonioso posible.

Cicely
Durante el juicio, el jurado no pudo evitar seguir con el pie la declaración de «El asesino del acordeón”.

Pentagravio
El público celebró el ritmo vivo que iba adquiriendo la música, pero finalmente el director logró atinarle a la mosca con la batuta.

Sito
¿Escribo una carta para que manden una ambulancia? —le preguntó la grafómana a su marido cuando le subió demasiado el ritmo cardíaco.

Ramón J.
Como no subieron el ritmo con el serrucho, cumplieron toda la condena detrás de los barrotes.

Y uno, de regalo:

Pablo Cavero
Cuando el capataz les pidió más ritmo, los vendimiadores se pusieron a bailar.

Para aparecer con nombre y apellidos en el anuncio del ganador, por favor, escribid a cuenta140@elcultural.es

Gracias.

Saludos cordiales



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