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Dos de los artistas asturianos más consolidados, el pintor Miguel Galano y el fotógrafo José Ferrero, están consiguiendo algo bastante raro en el mundo de la creación plástica: la fusión de sus dos talentos en una serie única de obras donde, en muchas ocasiones, no se sabe dónde empieza la mano de Galano y dónde termina el objetivo de Ferrero. Y viceversa.

Ya lo demostraron en la exposición que acogió, entre junio y septiembre pasados, el Museo Evaristo Valle de Gijón, con el título «Viajes de ida y vuelta», y ahora lo vuelven a hacer en la que este sábado se abre en el Centro Leonés de Arte, situado en la Avenida Independencia de la capital de la vecina provincia. En esta ocasión casi redoblan su apuesta. En el museo gijonés se colgaron 50 piezas y ahora mostrarán casi un centenar de trabajos conjuntos, que ocuparán las cuatro salas del centro expositivo leonés.

Son, efectivamente, viajes de ida y vuelta entre una concepción artística y la otra, un periplo creativo donde ha resultado clave encontrar la técnica (fotografía revelada sobre papel emulsionado de alto gramaje, en el que se puede intervenir) pero también un sistema de trabajo. Que tiene una ida y una vuelta. «Hay dos momentos. Primero nosotros nos intercambiamos obras sin ninguna regla. Él hace una foto sobre la que luego yo pinto, dibujo, garabateo algo. O al revés, yo le llevo algo sobre lo que él revela una imagen. Es un primer momento muy bonito. A ver qué me trae el otro, piensas. A veces te quedas mudo y se planteas qué podrás sacar tú de ahí, porque Ferrero te trae una foto que ya te parece terminada, que es cojonuda y lo único que tú puedes hacer es estropearla», explica Galano.

Y ahora queda la vuelta, la explica el pintor tapiego: «Luego hay un segundo momento en el que te encuentras lo que el otro hizo con lo tuyo. Y para mí es sorprendente porque yo tiendo siempre a una imagen más o menos acorde con lo real, pero él es más juguetón. No se pone límites. Lo que yo le doy como una roca él la convierte en una nube negra, por ejemplo». Galano sostiene que Ferrero «se arrima un poco a mis asuntos, que son contados. Pero su mundo es amplísimo».

Galano vive este proyecto como lo que es, una verdadera rareza en el mundo artístico, donde «muchos de nosotros somos solitarios: un pintor se mete en la cueva y está en su mundo». Pero también, ya en el plano personal, como el fruto de una colaboración que estos compañeros en la Escuela de Arte de Oviedo llevaban intentando fraguar desde mediados de los años noventa pero que hasta 2019 no encontró este formato donde sus dos miradas se funden en una. «Tardamos mucho en encontrar la vía que funcionaba –apunta Ferrero–, ahora cuando lo ves parece que esto es muy sencillo, pero realmente tardamos desde el 97-98, porque aquello no funcionaba».

José Ferrero también incide en lo excepcional que tiene esa confluencia de dos pulsiones creativas. «Los primeros sorprendidos somos nosotros porque hacer una pieza a medias con otra persona no es fácil. Pero hemos tenido la suerte encontrar un proceso para trabajar de forma autónoma y que luego el resultado sea de grupo, compartido. Esa es la gran ventaja. La técnica ha sido muy importante. nos ha permitido fundir las dos aportaciones. Utilizar papel emulsionado me permite intervenir en la imagen antes o después de que Galano trabaje y a él le permite también trabajar sobre ello. Un papel fotográfico normal no te lo permitiría».

En algunas obras es más evidente lo pictórico y en otras la fotografía, pero en la mayoría de los casos la pieza queda flotando en un terreno intermedio. «Te diré que incluso gente avezada no distingue lo que hizo el uno y lo que hizo el otro», apunta Galano. Es una fusión sorprendente, pero «lo realmente importante» es que las obras mantienen «una pegada emocional. Para mí eso es innegociable. La emoción para mí es capital», insiste este maestro de la pintura asturiana contemporánea.

Y en un sentido parecido se expresa su compañero en este inusual dúo artístico. «Es una obra muy abierta, muy sugerente. Creo que esa es una de las grandes cualidades de estas piezas. Cuando es un trabajo puramente fotográfico yo lo abordo de otra manera y, aunque también pretendo que mis obras sugieran cosas, al estar más definidas el espectador tiene que ceñirse más a una lectura literal de la iconografía que le das. En este caso a esa pérdida de definición hace que las imágenes sean muy sugerentes. Es lo que nos encanta a los dos», resume Ferrero.

Además de la exposición en el Centro Leonés de Arte, Ferrero y Galano también mostrarán más piezas de esta fructífera colaboración en una exposición que se celebrará en la galería Ármaga de León que se inaugurará el 11 de mayo al 17 de junio. Y en noviembre llevarán esta fusión Galano-Ferrero a la galería madrileña Utopía Parkway.

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