[ad_1]

«Siempre hay una persona en el grupo de amigos que tiene más facilidad para hablar de sexo, y esa eres tú». Así le contestó una amiga a Anna Boldú cuando le contó que quería fundar y dirigir Platanomelón, la tienda ‘on line’ de juguetes sexuales que lleva rompiendo con los tabús de la masturbación, principalmente femenina, desde que se fundó en 2014.

Por aquel entonces, todavía estábamos digiriendo el ‘boom’ de 50 sombras de Grey, una novela erótica cuya indiscutible acogida, sobre todo entre mujeres, puso en evidencia la inquietud que la sociedad tenía con la exploración sexual, explica Boldú. Ella siempre ha tenido una relación normalizada y sana con la sexualidad. Por eso, esta catalana de 38 años nacida en Les Franqueses del Vallès y licenciada en Administración y Dirección de Empresas por Esade, se propuso normalizarla y democratizarla, tratándola de forma divertida, distendida y feminista.

Recuerda la situación social con la que topó cuando fundó la empresa. La gente miraba de reojo los tradicionales ‘sexshops’ y poco se hablaba de masturbación. De la forma más discreta posible, la sociedad buscaba las respuesta a sus preguntas en la pornografía o en sexólogos, a menudo hombres, «con bata blanca hablando desde detrás de una mesa de consulta».

Boldú, incómoda ante los tabús y los prejuicios, tenía claro que había que apostar por explorar el placer sexual, con ayuda de una tecnología explícitamente pensada para ello. Y por combatir la desinformación. Observó una «clara necesidad de crear una nueva forma de entender la sexualidad«, como parte imprescindible para la salud física y mental.

Ya no encontraba su sitio, además, en el mundo de las multinacionales. Así, con 30 años dejó su puesto en el departamento de márketing de Bacardí, donde había estado durante nueve años. Tras explorar algunos proyectos que no proliferaron, y sin un rumbo demasiado claro, conoció la incubadora Antai Venture Builder, donde empezó a dar forma a su idea. Y se lanzaron a la piscina con ella, atraídos por la idea de crear una tienda de juguetes ‘on line’. Con el tiempo, empezó a diseñar los suyos propios, amparada por un equipo de sexólogas que los prueban todos. Boldú trata de plasmar en su empresa los valores que la definen como trabajadora: la voluntad de impacto, la pasión y la creatividad.

La amiga que más la animó tenía claro que esa fórmula sería un éxito. Sus padres no tanto, aunque acabaron siendo su gran apoyo. A la hora de darse a conocer también tuvo que enfrentarse a determinados círculos sociales que se alarmaban ante una mujer dispuesta a emprender y que hablaba de masturbación. 

Hoy en día, Platanomelón ha revolucionado el mundo del placer sexual con nombres como Mambo, Lucas o Flama, de texturas suaves, colores llamativos, formas sencillas y agradables a la vista y altamente tecnificados. Podríamos decir, de hecho, que ha sido la evolución natural, y digital, de los famosos ‘tuppersex’, en los que una asesora mostraba gran variedad de juguetes en una reunión entre amigas.

Lo que antes se hacía en grupos reducidos con encuentros discretos, ahora Platanomelón lo lleva a cuatro millones de personas a través de las redes sociales. Boldú las considera su comunidad. Un público que observa, pregunta, aprende, y compra. Facturaron 19,5 millones de euros en 2021 y esperan cerrar este año en los 25. En 2020 dieron el salto a México. En agosto abrieron una ronda de financiación en la que ya han participado más de mil personas. Y tienen en mente nuevas expansiones y proyectos que impliquen el acompañamiento en esta materia.

Noticias relacionadas

El público de Platanomelón, por ende, está formado esencialmente por mujeres de entre 25 y 35 años. ¿Próximo objetivo? Ampliar la franja de edad. Y, ¿qué pasa con los hombres? También venden juguetes para ellos pero el enfoque que le da Boldú es distinto. Porque ellos, dice, «de forma natural, nunca han tenido problemas para llegar al orgasmo». Así que están pensados para utilizarse desde un punto de vista más lúdico, para experimentar nuevas sensaciones. Pero a las mujeres, «las grandes olvidadas de la historia del placer sexual, los juguetes les permiten en ocasiones abrir una puerta que antes estaba cerrada»: la del orgasmo.

Ahora es madre de dos hijos. «Tres, si contamos a Platanomelón», bromea. Su tiempo es limitado, pero confía en su equipo, formado por más de 100 personas. Presume de conservar esa esencia de ‘start-up’ que tanto le gusta y que los caracterizó en un inicio. Defiende la horizontalidad porque, a sus ojos, la creatividad puede nacer en cualquier departamento. Y, guiada por su espíritu emprendedor, no descarta iniciar nuevos proyectos. Sí tiene claro que, si lo hace, no guardarán relación con el mundo del placer sexual.

Llegar a todo el público con precios bajos

La CEO de Platanomelón se define como una persona responsable y comprometida. También como una mujer muy optimista y posibilista. Parte siempre de la premisa de que todo es posible y así se lo hace saber al equipo que lidera. Y tiene objetivos claros: quiere democratizar el placer sexual con precios adaptados a todos los bolsillos. Es precisamente la naturaleza digital de Platanomelón, que nació como tienda ‘on line’, la que permite prescindir de intermediarios entre el creador y el consumidor, conteniendo así los precios.

[ad_2]

Source link