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Los ministros de Exteriores de los 27 han sido incapaces de pactar una respuesta común al agravamiento de la crisis israelí-palestina. La reunión extraordinaria y urgente convocada por el jefe de la diplomacia de la Unión Europea Josep Borrell con este objetivo ha terminado este martes en fracaso. Hungría ha vetado una declaración conjunta que reclamaba un alto el fuego inmediato en Gaza, que sí cuenta con el apoyo del resto de Estados miembros. Las decisiones de política exterior en la UE requieren unanimidad.

Al termino de la videoconferencia, Borrell ha señalado expresamente a Hungría como responsable del fiasco y ha confesado que no entiende el por qué de la negativa de Budapest a apoyar sus propuestas de mínimos. El Gobierno de Viktor Orbán se escuda en el derecho de Israel a defenderse y ya vetó una iniciativa similar en el Consejo de Seguridad de la ONU. En los últimos meses, Hungría también se ha desmarcado de la posición común europea bloqueando una declaración que criticaba a China por su actuación en Hong Kong.

Pese a las divisiones internas en el apoyo a Israel o a los palestinos, los otros 26 Estados miembros han alcanzado un acuerdo de mínimos que reconoce que la prioridad ahora es el cese inmediato de toda violencia y la puesta en práctica de un alto el fuego para proteger a los civiles y permitir el acceso humanitario en Gaza, según ha relatado Borrell. 

Estos países condenan los ataques con cohetes de Hamás y apoyan plenamente el derecho de Israel a defenderse, pero le piden que lo haga de forma proporcionada y respetando la ley humanitaria internacional. Además consideran inaceptables las muertes de civiles en el conflicto, en particular de mujeres y niños.

Finalmente, Borrell ha defendido que el conflicto israelí-palestino requiere una «solución» política», que pasaría por medidas para recuperar la confianza entre las partes, mejorar las condiciones de vida de la población y relanzar el proceso de paz, que «lleva estancado demasiado tiempo». «El statu quo no es una opción porque la violencia volverá. Mientras no haya paz, no habrá seguridad al 100%», insiste el jefe de la diplomacia de la UE. 

Parálisis de la UE

Lo cierto es que los Estados miembros están profundamente divididos sobre el conflicto israelí-palestino, lo que ha impedido que la UE juegue un papel relevante en la crisis y le ha llevado a la parálisis. Mientras que países como Irlanda, Suecia o Luxemburgo ponen el énfasis en la vulneración de los derechos de los palestions, otros como Austria, Hungría o República Checa se han posicinado claramente del lado de Israel. 

«Las divisiones entre los Estados miembros, combinadas con la necesidad de alcanzar un consenso unánime, han impedido la articulación de nuevas posiciones que podrían responder mejor a las dinámicas cambiantes en Israel y Palestina, y han conducido a una política exterior del mínimo denominador común«, sostiene Hugh Lovatt, experto en Oriente Próximo del think tank European Council on Foreign Relations. 

«En Gaza, la UE se ha marginado a sí misma por su rechazo a hablar con Hamás y su negativa a ejercer cualquier presión significativa sobre Israel, cuando ambas cosas son necesarias para apoyar los esfuezos para un alto el fuego. En lugar de jugar un papel político, la UE ha preferido jugar el papel de financiador humanitario para Gaza», señala Lovatt. 

La reunión de ministros de Exteriores de los Veintisiete de este martes tampoco ha servido para corregir la situación. La UE seguirá teniendo un papel irrelevante en el conflicto por su incapacidad para hablar con una sola voz. Mientras tanto, el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sí ha pedido un alto el fuego en Gaza, aunque de momento el Gobierno israelí hace oídos sordos.



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