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«No sabemos lo que va a pasar, pero el Real Club Náutico de Palma (RCNP) es la puerta al mar de la ciudad de Mallorca y queremos serlo así muchos años», se ha expresado así el director deportivo de este club, Manuel Fraga, cuando los más de 2.000 asistentes gritaban Salvem el Club Nàuticante las puertas de la Autoritat Portuària para exigir la ampliación de su concesión. Este ha sido el motivo por el cual ha hecho salir a la calle este sábado por la mañana a deportistas y familias vinculadas a la náutica de Baleares para manifestarse.

Se trata de la primera movilización en 75 años de historia, desde que se fundara en 1948 y que hoy ocupa un lugar privilegiado y emblemático en el muelle de Sant Pere. La manifestación ha contado con una completa participación de los representantes de todos los clubes de las Islas, desde regatistas, piragüistas, así como autoridades políticas de la oposición, como PP y Vox. Deportistas de todas las edades, gente y trabajadora vinculada al RCNP, no han dejado de gritar y hacer ruido porque desde hace unos meses, su club de «toda la vida» está en la cuerda floja. Son más de 1.000 niños que pasan cada año por las instalaciones a aprender algunos de los deportes náuticos, y hay más de 6.000 deportista. Desde el RCNP esperan que esta primera manifestación sea «un gesto» de acercamiento con la Administración. El Club de Palma acaba de firmar una autorización temporal y están a la espera de que les concedan la deseada prórroga para continuar «muchos años más y trabajar con estos deportes por y para la ciudad», ha manifestado Manuel Fraga.

Los manifestantes han recorrido durante 45 minutos, cargados de piraguas y barcas de vela, el paseo marítimo, desde el edificio del Club hasta la Autoritat Portuària. Allí, han leído un manifiesto recordando la historia del RCNP y su impacto tan importante en el deporte a nivel mundial.

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