ELLAS SON LA TIERRA

En la cola del pan.
Arropando a la progenie.
Sin quebranto ante la muerte.

«Examina mis brazos, mis heridas,
verás que resistí el cerco.»

A horcajadas de la vida,
cercanas a su orilla sensible.
Con el corazón bien a la vista.
Poliédricas.

Las hay de neuronas dulces y penachos húmedos;
mujeres de convulsos hielos y vanos arenales.
Adultas en transición divisibles por su niñez,
más–menos su madre al cuadrado.

–«J´adore le féminin absolu.»

Entre el agua y la boca tensan las redes,
designadas sabe–dios–por–quién
para hacer germinar párvulos soles.
Figurantes, figurines, figuradas.

Lucientes en sus íntimos calostros,
crecidas por los márgenes…
siempre al dolor en fuga.

Ellas son la tierra, el fruto, la saliva.

(Raquel Zarazaga)





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