A partir de una calavera es factible reconstruir el rostro que la persona tuvo en vida. Con técnicas modernas, el ADN también puede usarse para deducir diversos rasgos faciales que el individuo poseyó cuando vivía.

 

Una reconstrucción digital de este tipo se ha hecho recientemente tras secuenciar el genoma completo de los restos mortales de ocho personas que vivieron en lo que hoy es Corea hace aproximadamente 1.700 años.

 

El trabajo es obra de un equipo internacional que incluye a Pere Gelabert y Ron Pinhasi de la Universidad de Viena en Austria, Jong Bhak y Asta Blazyte del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología de Ulsan en Corea del Sur, y Kidong Bae del Museo Nacional de Corea del Sur.

 

La reconstrucción de los rostros ha dado resultados un tanto sorprendentes. Esas personas de hace casi dos milenios parecen coreanos modernos. No presentan rasgos que los diferencien como pertenecientes a una etnia ligeramente distinta o que denoten otros cambios antropológicos.

 

Hasta donde saben los autores del estudio, esta es la primera ocasión en que se publican en una revista académica las caras de individuos de hace siglos reconstruidas a partir tan solo de la información genética contenida en su ADN. Este trabajo pionero puede dar pie a que se realicen otras reconstrucciones de este tipo cuando las calaveras estén extremadamente degradadas.

 

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Reconstrucción facial, basada en ADN, de cuatro de las personas de hace casi dos milenios que vivieron en lo que hoy es Corea. (Imagen: © Current Biology. CC BY)

 

El estudio se titula “Northern Asian and Jomon-related genetic structure in Three Kingdoms period Gimhae, Korea”. Y se ha publicado en la revista académica Current Biology. (Fuente: NCYT de Amazings)

 

 



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