unto a Polonia, Eslovaquia, Rumanía y Moldavia, Hungría es uno de los países hacia los cuales se está concentrando el mayor número de los migrantes ucranianos. Organizaciones humanitarias, parroquias y gente del lugar se han movilizado sobre todo en las fronteras y en las estaciones ferroviarias, distribuyendo comida, recogiendo y entregando donativos, organizando transportes y alojamientos.

También las Hijas de María Auxiliadora de las Comunidades de Mogyoród, Budapest y Eger, de la Inspectoría Triveneta S. Maria Domenica Mazzarello (ITV), colaboran con diversas Organizaciones eclesiales y civiles y están comprometidas en la acogida de los migrantes.

”En Hungría hay gran sentido de humanidad hacia estos hermanos/hermanas”- cuenta una FMA de la Casa de  Eger –. El Estado y la Iglesia trabajan juntos y con organizaciones como Caritas, Orden de Malta y otras ONG locales. Están muy  organizados en el transporte desde la frontera con Ucrania y desde los corredores humanitarios a los distintos municipios de las ciudades húngaras.

Llegan madres con niños y personas ancianas de la zona de frontera que se llama Karpatoja. Muchos hablan húngaro, paro la mayoría sólo ucraniano y ruso. Muestran una gran tristeza en su rostro y hablan con dolor y nostalgia de su tierra. El Estado húngaro ha puesto a disposición facilitadores y mediadores culturales, sobre todo universitarios, y también hospitales, escuelas, comidas y alojamiento.

En Budapest, como FMA, hemos ofrecido la nueva casa ”Centro Don Bosco”, al Estado para hospedar a alguna chica o familia que llegarán en breve. Por ahora las hermanas trabajan con la Caritas local, el Ayuntamiento y la Parroquia. En la Escuela de la Infancia hospedan a seis niños ucranianos.

En Mogyoród se colabora activamente con Caritas, con el Ayuntamiento y con la Parroquia y en la Escuela Infantil son 5 los pequeños ucranianos acogidos.

En Eger están hospedadas dos niñas, hermanas de una universitaria ucraniana nuestra, hija de un pastor greco-católico. En sus anotaciones escriben en húngaro: ”Gracias por habernos hospedado” y ”Gracias por todo”. Los padres se han quedado al frente para ayudar y apoyar a la gente y así los dos pequeños, que asisten al quinto y segundo grado, están con nosotros.  Siguen la escuela online. Sin embargo, el estado húngaro ha abierto escuelas de todos los grados a todos los estudiantes ucranianos que deseen asistir. En la ciudad de Eger los refugiados son alojados en dos grandes colegios universitarios y los estudiantes que vivían allí se han establecido en otro lugar. Nosotras FMA hemos llevado a uno de los colegios víveres, desinfectantes, jabones y lo necesario para la limpieza personal, sobre todo para los niños.

Las universitarias desde hace un mes están recogiendo víveres de larga duración y ya hemos ido con ellos tres veces a entregarlos. Además, hemos sensibilizado al voluntariado a animadores y universitarias para animar a los niños y chicos y se ha formado una muy buena red de solidaridad: se hacen los turnos y nosotras vamos con ellos a llevar a los niños y a los chicos un poco de alegría salesiana. Se han convertido en nuestros amigos y nos esperan, aunque hablen ruso y ucraniano y no se entienda todo.

Las familias en Hungría se ofrecen para hospedarles en casa y/o para comprarles algo que haga que este momento difícil lo sea menos. Los refugiados, con gran dignidad, permanecen en los colegios habilitados en un primer tiempo; después buscan un alojamiento más apropiado.

¡Lo confiamos todo al buen Dios y pedimos por estos hermanos nuestros ucranianos, pero también por los rusos, y para el mundo entero, la paz!”.

El Instituto de las Hijas de María Auxiliadora cuenta con la generosidad de las Comunidades Educativas, de las Asociaciones y de los benefactores para seguir llevando la ayuda a las FMA de Ucrania y de las Provincias próximas que acogen a los refugiados. 



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