La primavera es una estación que puede ser complicada para aquellas personas que padecen alergia al polen, ya sea de árboles, de maleza, de gramíneas, de trigo… Y más este año, en el que tras las abundantes lluvias de marzo la naturaleza parece estar desbordada.

Por eso mucho alérgicos se quejan y comentan que no recuerdan unos episodios de alergia tan fuertes, en años.

Y ante esta situación, teniendo en cuenta que la pandemia nos ha hecho adquirir nuevos hábitos de salud, sería buena idea para los alérgicos volver a usar mascarillas, ya que pueden contener un poco los síntomas respiratorios de esta temporada.

Porque una buena mascarilla contribuye a reducir la inhalación de las partículas hasta un 80%.

Y ese dato se traduce, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en que el uso de mascarilla en pacientes alérgicos disminuye el consumo de medicamentos de rescate y las visitas a urgencias por este tipo de reacciones.

El doctor Pedro Ojeda, coordinador de comunicación de la SEAIC, afirma que la mascarilla ocasiona una reducción de los síntomas respiratorios (rinitis y asma) por el efecto de pantalla sobre la nariz y la boca, impidiendo el acceso de los pólenes.

  • «Los individuos alérgicos van a experimentar mucha menor intensidad de síntomas cuando salgan al aire libre y usen mascarillas, porque llegarán menos partículas de polen a las mucosas respiratorias», explica.

De este modo, diez millones de personas que padecen algún tipo de alergia al polen en España podrían reducir los síntomas de esta molesta afección.

¿Las mascarillas para los alérgicos con las mismas de la COVID-19?

Más bien sí. Porque si es cierto cualquier mascarilla evita el contacto directo del polen con la mucosa nasal, no todas las mascarillas logran reducir los síntomas.

Por eso, una vez más, y según el especialista, las mascarillas que funcionan y son eficaces, también para los alérgicos, son las FFP2. Y bien colocadas, claro.

«Con las mascarillas quirúrgicas, especialmente en días ventosos, podrían llegar fácilmente partículas de polen a la vía respiratoria», comenta el experto. Sobre todo porque que no se ajustan bien a la cara y dejan espacios en los laterales y cerca de la nariz

La SEAIC aclara que las mascarillas FFP tienen una elevada capacidad de filtración y reducen hasta un 80 % las partículas de pólenes y polvo en aire inhalado.

Es más, el doctor Ojeda defiende que se trata de las mascarillas que se recomiendan desde hace unos 30 años para evitar la exposición a los pólenes, Lo que ocurre es que siempre se han infrautilizado port el rechazo que producían.

¿Cuánto cambian los síntomas por usar mascarilla?

Un grupo de investigadores israelíes estudió cuánto cambiaban los síntomas de las personas con alergias leves, moderadas y graves al usar mascarillas.

En total, recopilaron información de 215 personas que usaron mascarilla quirúrgica o FFP2 durante un período de dos semanas.

  • 44 personas contaban con síntomas de alergia severa y casi el 40 % experimentó menos estornudos y menos secreción y congestión nasal cuando usaban una mascarilla quirúrgica o FFP2.
  • Entre las 91 personas que tenían síntomas moderados, el 30 % mejoró cuando usaron una mascarilla quirúrgica y esa cifra se elevó al 40 % cuando usaban una FFP2.
  • Y de las 80 personas que comenzaron el estudio con síntomas leves, un 54 % sintió que sus síntomas mejoraron al utilizar una mascarilla quirúrgica o FFP2.

Sin embargo, el estudio recalca que el uso de mascarillas se puede asociar con una mejoría de los síntomas nasales, pero no con evitar la irritación de los ojos, que sigue estando vigente.

«Curiosamente los pacientes se quejan de intensos síntomas conjuntivales, debido a que la mascarilla no protege la mucosa ocular», coincide el experto de la SEAIC.

Por eso en plena pandemia los alergólogos detectaron una mayor manifestación de síntomas oculares, tales como picor, ojos rojos o lagrimeo.

Y de ahí que el doctor Ojeda recomiende hacer uso de gafas al aire libre. «Cuanto más se ajusten al perfil de las cuencas oculares menos polen llegará a la mucosa conjuntival», aconseja.

Y además de la mascarilla y las gafas…

En cuanto a los tratamientos médicos recomendados, el miembro de la SEAIC explica que siempre deben ser prescritos por un profesional y usarlos de forma continua.

  • «Generalmente el resultado será mejor si usamos la medicación de forma pautada y no si lo hacemos solamente el día que estamos más incómodos. Debemos actuar de forma preventiva y no reactiva», añade Ojeda.

Asimismo, afirma que debemos evitar automedicarnos los antihistamínicos sin receta,  ya que suelen tener bastantes efectos secundarios.

Y también resalta el tratamiento de las vacunas contra la alergia. Se trata de un método de fondo con el que pretenden hacer una reeducación de la respuesta del sistema inmunitario.

  • «Los tratamientos de vacuna para pólenes solemos empezarlos en otoño y son prolongados. Se pone al menos un año de tratamiento de prueba y si la vacuna está funcionando bien, se mantiene entre 3 y 5 años», aclara el experto.

Por otro lado, estos son algunos de los consejos a tener en cuenta para los alérgicos que nos proporcionan desde la SEAIC:

  • Utilizar el aire acondicionado para filtrar el aire que entra en el automóvil. Utilizar filtros antipolen.
  • Proteger los ojos del contacto directo con el aire con el empleo de gafas que sean lo más envolventes posible.
  • Lavar con agua abundante la nariz y los ojos para aliviar los efectos de la alergia
  • Utilizar aspiradores especiales para alérgicos, con un elevado poder de retención de polvo.
  • Si dispone de aire acondicionado en la casa es conveniente utilizarlo porque tiene filtros que evitan que el polen se mantenga en el interior de la vivienda.
  • No cortar el césped ni acercarse cuando esté recién cortado. El corte del césped remueve el polen. Tampoco realizar tareas de jardinería.
  • Evitar factores añadidos que pueden producir un empeoramiento de los síntomas como humos y vapores, olores fuertes o contaminación atmosférica.
  • Permanecer en casa los días de mayor concentración de pólenes y los días de viento.
  • Secar la ropa en secadora o tendederos dentro de la casa ya que en la ropa colgada en el exterior puede acumularse el polen.



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