Todos los 26 de marzo se celebra el Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Útero, con el objetivo de concienciar a todas las mujeres del mundo de la importancia de prevenir una enfermedad que, con un diagnóstico oportuno, podría evitar que cada vez se cobre más vidas. 

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) señala el cáncer de útero como uno de los más frecuentes en mujeres a nivel mundial, con más de 500.000 nuevos casos al año. 

En cambio, en España es un tumor poco frecuente, con una estimación de algo más de 2.300 casos nuevos al año, y unas 700 pacientes fallecidas en el 2020.

Esto se debe a que en las últimas décadas se han producido grandes avances en el conocimiento de la historia natural de este tumor y se han desarrollado importantes estrategias de prevención. 

Síntomas: sangrados extraordinarios o dolor durante las relaciones sexuales.


Síntomas del cáncer de útero

El cáncer de útero se diagnostica en su mayoría en mujeres jóvenes con edades entre los 35 y los 50 años.

En sus primeros estadios este tumor no genera ningún tipo de molestia en la mujer. 

Pero cuando pasa a estados más avanzados los síntomas más frecuentes que explica la SEGO son:

  • Manchas de sangre o sangrado leve entre o después de la menstruación. 
  • Sangrado menstrual más largo y abundante de lo normal.
  • Sangrado después de mantener relaciones sexuales o durante el examen pélvico en la consulta del ginecólogo. 
  • Aumento del flujo vaginal

El VPH está detrás del 99% de los casos de cáncer de útero. 

La evidencia científica ha establecido una relación clara y directa entre el virus del papiloma humano (VPH) y este tipo de tumor.

Hablamos de una familia de virus formada por unos 200 microorganismos, de los que unos 40 tipos de VPH tienen un alto riesgo de producir cáncer.

De hecho, la infección crónica del VPH es la causa fundamental en más del 99% de los casos de cáncer de cérvix. 

Pero además del VPH, desde la SEGO también se insiste en la importancia de evitar otros factores de riesgo a nivel general que pueden provocar cualquier cáncer.

Se refieren a aquellos vinculados a un estilo de vida poco saludable, como pueden ser el tabaquismo y el consumo de alcohol, y adoptar hábitos saludables como realizar ejercicio físico de forma regular y llevar una alimentación equilibrada.

Por último, señalar que las mujeres inmunodeprimidas (pacientes afectadas por virus del VIH o que requieren tratamientos inmunosupresores), que padecen una coinfección por otras enfermedades de transmisión sexual (ITS), o que han tomado anticonceptivos orales durante largo tiempo, son más sensibles a padecer cáncer de útero. 

La tasa de supervivencia del cáncer de útero es del 65% si se detecta a tiempo


La tasa de supervivencia es del 65% si se detecta a tiempo

La inclusión de la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) en el calendario vacunal, y el cribado y diagnóstico precoz mediante citología y detección molecular de ADN del VPH han permitido frenar y curar la enfermedad. 

Porque cuando el cáncer de útero se diagnostica y se trata de forma precoz y en los estadios tempranos de la enfermedad, se cura

Estos avances, unidos a los tratamientos quirúrgicos y oncológicos, se han traducido en los últimos años en un descenso de más del 70% en la mortalidad por cáncer de cérvix en nuestro entorno.

De hecho, la tasa de supervivencia del cáncer de cérvix se sitúa entre las más altas en los tumores que afectan a las mujeres en España, con un ligero ascenso en los últimos años, hasta situarse en torno al 65%.

Vacunación contra el virus del papiloma humano.


Vacunación contra el VPH, la base de la prevención

Los expertos en ginecología de la SEGO insisten en la importancia de la prevención, más aún cuando se trata de un tumor en la mayoría de los casos evitable y con posibilidad de diagnóstico precoz. 

La vacunación contra el VPH se considera actualmente la estrategia más eficaz para reducir significativamente el riesgo del cáncer de cuello de útero.

La infección por VPH debe considerarse como una enfermedad de trasmisión sexual con posibilidad de prevención mediante la vacunación oportuna de la población joven o de riesgo. 

No hay que olvidar que, no solo afecta a la mujer, sino también al hombre, que además de poderse considerar como trasmisor puede padecer las consecuencias de su infección (cáncer de orofaringe y pene). 

Es por ello que desde la SEGO y otras sociedades científicas se recomienda que las instituciones sanitarias consideren también la inclusión de la vacuna del VPH en los varones.

La citología permite detectar lesiones pre-cancerígenas


No olvidar las revisiones ginecológicas anuales

Asimismo, desde esta sociedad científica se enfatiza en la importancia de que las mujeres realicen sus revisiones periódicas con regularidad. De esta manera se podrá diagnosticar y localizar el tumor y sus lesiones precursoras en estadios iniciales. 

Junto con la vacunación frente al VPH, el cribado de cáncer de cérvix es una estrategia de prevención efectiva y eficiente para prevenir el desarrollo del tumor. 

La citología cervical mediante técnica de Papanicolaou tiene una baja sensibilidad para el diagnóstico de lesiones de alto grado, pero compensa con una alta especificidad. 

La combinación de la detección molecular del VPH y la citología alcanza una sensibilidad para detectar estas lesiones de hasta el 96%.

También insisten en que, si presentan síntomas o detectan algún problema, acudan a su ginecólogo lo antes posible. 



Source link