El impacto ambiental de los medicamentos es un problema de gran magnitud, que afecta tanto a la salud humana como a los ecosistemas. Debido a que el consumo de medicamentos, tanto de uso humano como de uso veterinario, está aumentando a nivel mundial, se teme que el volumen de residuos medicamentosos también se incremente. En una investigación reciente se ha evaluado ese problema y se han planteado posibles soluciones.

 

La farmacontaminación es un problema complejo que debe ser abordado de forma interdisciplinar, incluyendo a todos los agentes que participan en el ciclo de vida del medicamento. Son muchos los desafíos pendientes en el manejo de la farmacontaminación y, por ello, es necesario abordar algunos de esos retos de forma experimental, teniendo en cuenta el punto de vista de los profesionales de la salud.

 

Así se sostiene en una tesis defendida por Saioa Domingo Echaburu y dirigida por el doctor Gorka Orive, con la ayuda de Unax Lertxundi, en la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea.

 

En esta investigación, se ha estudiado, en primer lugar, el consumo hospitalario de los fármacos utilizados en Vitoria-Gasteiz durante la primera ola de la pandemia del SARS-CoV-2 (abril-julio 2020) para el tratamiento de la COVID-19. Además, se ha estudiado la presencia ambiental (en aguas residuales) de esos fármacos, evaluándose también su potencial riesgo ecotoxicológico. Por otro lado, se ha revisado la presencia en el medio ambiente de los fármacos peligrosos en entornos sanitarios (según la lista NIOSH, grupo 1: carcinogénicos) y se ha evaluado su potencial riesgo ecotoxicológico, basándose en los datos disponibles en la literatura científica. Por último, se ha estudiado el impacto de la farmacontaminación en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

 

 

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De izquierda a derecha: Unax Lertxundi, Saioa Domingo y Gorka Orive. (Foto: Nuria González, UPV/EHU)

 

Durante la primera ola de la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2, las unidades de cuidados intensivos de los hospitales de Vitoria-Gasteiz aumentaron su capacidad en un 216%. El consumo hospitalario de fármacos antivirales y con actividad sedoanalgésica se incrementó dramáticamente, destacando el consumo de cisatracurio (se multiplicó por 25) y el de lopinavir-ritonavir (se multiplicó por 20).

 

En ese periodo, se midieron las concentraciones de algunos fármacos empleados en los pacientes con COVID-19 en la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Crispijana, que recoge, entre otras, las aguas residuales del municipio de Vitoria-Gasteiz (incluyendo las aguas residuales hospitalarias). Hay que destacar que se midió, por primera vez a nivel mundial, hidroxicloroquina en el medio ambiente. Además, se midió, por segunda vez a nivel mundial, lopinavir en el medio ambiente.

 

“Para la mayoría de los fármacos más relevantes utilizados en la primera ola pandémica del SARS-CoV-2 en Vitoria-Gasteiz, la información sobre sus posibles efectos nocivos en el medio ambiente es escasa (exceptuando el caso de la azitromicina). Teniendo en cuenta las concentraciones ambientales medidas en el estudio, se estimó un riesgo ecotoxicológico moderado para azitromicina y bajo para hidroxicloroquina y lopinavir-ritonavir”, confirma Saioa Domingo Echaburu, autora de la tesis.

 

La lista de ‘fármacos peligrosos’ en entornos sanitarios que publica periódicamente el Instituto Nacional de Seguridad y Salud del Trabajo de Estados Unidos (NIOSH) es de referencia en el ámbito sanitario, y en el grupo 1 se clasifican los fármacos que son cancerígenos. Para la investigación, se revisó la presencia en el medio ambiente de esos fármacos, pero para la mayoría de esos compuestos no se pudo establecer una evaluación del riesgo ecotoxicológico.

 

“Se ha podido observar que el impacto ambiental de los fármacos peligrosos del grupo 1 de la lista NIOSH no está suficientemente estudiado. Por ello, podría considerarse el criterio de fármaco peligroso a la hora de priorizar el estudio del impacto medioambiental (presencia y efectos) de los fármacos”, destaca la investigadora.

 

A pesar de que el estudio del impacto ambiental de los medicamentos se considera una línea de investigación prioritaria para determinadas instituciones relacionadas con la salud y el medio ambiente, la relación de la farmacontaminación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no ha sido suficientemente trabajada. La farmacontaminación podría afectar al menos a 12 de los 17 ODS. Por ello, la lucha contra la farmacontaminación podría ser esencial para alcanzar los ODS.

 

La tesis ‘Farmacontaminación: impacto medioambiental de los medicamentos desde el punto de vista de los profesionales de la salud’ se enmarca dentro de la iniciativa ‘Basque Sustainable Pharmacy’, que presenta un programa de innovación en el campo de la farmacontaminación-impacto ambiental de los medicamentos, siendo la primera tesis que se desarrolla en ese programa.

 

Ha sido elaborada por Saioa Domingo Echaburu y dirigida por el profesor Gorka Orive Arroyo dentro del programa de doctorado ‘Investigación y Evaluación de Medicamentos. Aplicación de la tecnología farmacéutica al desarrollo de terapias avanzadas’.

 

El ámbito de la farmacontaminación ha sido tradicionalmente abordado por profesionales ajenos al mundo de la salud. Una de las ideas centrales de esta tesis es la necesidad de incorporar a los profesionales de la salud tanto en la investigación como en la búsqueda de soluciones para hacer frente al reto que supone el impacto ambiental de los medicamentos. (Fuente: UPV/EHU)

 

 



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