Se ha descubierto que pacientes vacunados e infectados con la variante alfa durante la tercera ola de la pandemia de COVID-19 (entre enero y marzo de 2021) ya presentaban mutaciones características de las variantes delta plus, iota y ómicron.

 

El hallazgo se ha hecho en un estudio realizado por especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España, en colaboración con la Fundación Jiménez Díaz, en España.

 

En este estudio interdisciplinar, por vez primera en España, se han hecho análisis detallados de muestras de hisopos nasofaríngeos correspondientes a pacientes vacunados y posteriormente infectados durante la tercera ola de la pandemia.

 

Este estudio ha podido desarrollarse gracias al trabajo previo de puesta a punto de una potente metodología de secuenciación ultraprofunda que permite detectar secuencias víricas mutadas que se hallan en proporciones muy bajas y que no son detectables por las técnicas de secuenciación habituales de poca profundidad. “De cada muestra analizada y de cada trozo del virus analizado obtenemos muchos miles de secuencias. Esto nos permite detectar mutaciones a distintos niveles de frecuencia coexistiendo dentro del paciente infectado”, explica Celia Perales, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), adscrito al CSIC, y del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz.

 

Los resultados han desvelado que a pesar de que los pacientes se infectaron con la variante alfa, predominante en aquellas fechas (entre enero y marzo de 2021), cambios correspondientes a las variantes delta plus, iota y ómicron, ya estaban presentes en esas muestras meses antes de que adquiriesen relevancia epidemiológica.

 

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Tubos con muestras extraídas de pacientes, a punto de ser analizadas para detectar en ellos la presencia o la ausencia del SARS-CoV-2, el coronavirus culpable de la pandemia de COVID-19. (Foto: James Gathany / CDC)

 

“Este trabajo resalta la necesidad de analizar las poblaciones de virus con alta resolución y en profundidad para obtener una visión conjunta de los muchos mutantes que coexisten en cada individuo infectado”, destaca Esteban Domingo, investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), dependiente del CSIC de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Estos análisis podrían permitir el seguimiento de mutaciones, o conjuntos de mutaciones, potencialmente relevantes, con anterioridad a que puedan formar parte de variantes peligrosas.

 

Dos de los autores de este trabajo, Celia Perales y Esteban Domingo, pertenecen además al Centro de Investigación Biomédica en Red de enfermedades hepáticas y digestivas (CIBERehd), del Instituto de Salud Carlos III. Gracias a ello, los conceptos sobre variabilidad del virus de la hepatitis C que durante años han estado investigando pueden ser ahora aplicados al virus causante de la COVID-19.

 

El estudio se titula “Vaccine-breakthrough infections with SARS-CoV-2 Alpha mirror 3 mutations in Delta Plus, Iota and Omicron”. Y se ha publicado en la revista académica Journal of Clinical Investigation. (Fuente: CBMSO / CSIC)

 

 



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