Manuel de la Rosa Hernández | Miles de personas migrantes se ven sometidas a un bloqueo que no les permite viajar fuera Canarias hacia otros territorios del estado español. Ante esta situación desesperante algunos Iniciaron una huelga de hambre el pasado 7 de julio para denunciar esta situación, “a lo que hay que sumar el frío, la comida en mal estado, el trato racista en el Campamento Las Raíces”, señala la Asamblea de Apoyo a las Personas Migrantes en Tenerife.

 

Canarias, la frontera sur 

Para parte de la migración africana  que quiere acceder al norte rico, a la vieja (y nueva) Europa colonial, lo intentan por la vía atlántica de Canarias donde ya han fallecido en el intento miles de personas en los últimos años.

Canarias se ha convertido en frontera colonial de la Europa del capital, que soporta altas tasas de pobreza, exclusión social y precariedad laboral. Sometida, desde hace décadas, a una enorme presión demográfica, esa situación no se ha visto agravada por la llegada de migrantes no regulares a sus costas.  Lo que pone en riesgo el futuro del Archipiélago no es la inmigración, sino su modelo productivo, basado en la la explotación sin control de sus recursos que lleva a la llegada de millones de turistas cada año, casi 17 millones en el 2017, y que la convierte en uno de los territorios más empobrecidos del Estado español.

Por tanto referirse a la realidad migratoria que llega a las Islas procedente del continente africano con una retórica catastrofista, describiéndola como “invasión”, para referirse a un flujo de población que no representa ni el 3% del total de personas que llegan cada año a Canarias, es un discurso racista que pretende generar alarma social.

El Pacto europeo de Migración y Asilo pretende que las Islas Canarias sean cárceles a cielo abierto mientras el gobierno español defiende la misma política migratoria que planifica y desarrolla la UE que pone el foco en el retorno, las deportaciones, la externalización de fronteras y la firma de acuerdos de readmisión por terceros países como herramientas básicas del control fronterizo, por delante de los derechos humanos y la acogida digna.

A la utilización creciente de las islas como plataforma militarista y avanzadilla frente al continente africano se suma el papel de guardia fronteriza contra el sentir de su población.  La reciente cumbre de la OTAN decidió reforzar este papel.

 

La política migratoria racista de la Europa Fortaleza

Recientemente asistíamos a la masacre racista en Melilla, la situación de otra frontera como Canarias donde miles de personas migrantes son bloqueadas en su intento de seguir su camino a otros territorios del Estado español, esta ominosa, deplorable e injusta situación debe ser dada a conocer y denunciada.

Miles de personas en tránsito intentan cruzar las fronteras que levanta la Europa Fortaleza, la falta de corredores seguros y la nula voluntad de acogida para las migrantes empobrecidas que llegan del continente africano, han convertido nuestras fronteras en tumbas donde descansan los restos de personas jóvenes que únicamente buscaban un futuro digno para ellas y sus familias.

Denunciamos las necropolíticas europeas que dejan un rastro de muerte en las fronteras y el racismo institucional con el que son tratadas las personas en su tránsito migratorio, que emprende un peligroso viaje para conseguir su sueño y que son víctimas de este sistema inhumano y racista. Denunciamos la vulneración de derechos humanos, las causas de los desplazamientos forzados, al tiempo que es necesario exigir otras políticas migratorias, sociales, comerciales e internacionales.

Las circunstancias que obligan a miles de personas a migrar desde sus países en el continente africano se han agravado en los últimos años, viendo empeoradas sus condiciones de vida y de sus familias.. El impacto de la pandemia ha sido grave en los países de donde proceden las personas migrantes que han venido llegando a Canarias. A esto hay que sumarle el empobrecimiento asociado al extractivismo que despoja a estas comunidades de sus recursos y formas de vida; la violencia machista; y los conflictos armados en algunas de estas regiones, donde los gobiernos europeos tienen una responsabilidad histórica y, en muchos casos, un papel activo en ese expolio.

La UE y el Estado español intentan parar de forma violenta este flujo migratorio, por medio de varias medidas, como  subvenciones económicas a algunos estados, el levantamiento de vallas en Ceuta y Melilla, cierres de puertos en el Mediterráneo o que en Canarias se les  imponga un inhumano bloqueo que impida la continuidad de su viaje hacia el continente europeo.

 

En África el saqueo de sus recursos no cesa

La migración desde los países del Sur Global son consecuencia del deterioro de los términos de intercambio, del aumento de la deuda pública, y del trasvase de recursos a las potencias imperialistas y por la pobreza que generan las políticas oligárquicas y neoliberales de sus gobiernos sumamente dependientes de las antiguas potencias y de las multinacionales.

Hoy se sigue produciendo el saqueo de los recursos  de los países de África por parte de empresas y estados de Europa, y de manera específica los Acuerdos neocoloniales de pesca impuestos por la Unión Europea a 13 gobiernos africanos, lo que ha supuesto por ejemplo en Senegal, la destrucción de cientos de miles de empleos en los últimos años y el éxodo de miles de jóvenes hacia Europa.

Los movimientos migratorios actuales que vienen de países de africanos a las antiguas metrópolis, y que no cuentan con apoyos públicos, forman parte de un plan de desvalorización del trabajo, y acuden a donde saben que puede haber empleos, peor pagados que los de la población nativa, pero  mejor que en su país de origen.

La huida desesperada desde los países africanos y de otros continentes, es consecuencia de la crisis económica de los años setenta, que se puso de manifiesto con la subida de los precios del petróleo, que afectó, sobre todo, a los países no productores del Tercer Mundo. Las consecuencias, en dichos países, fueron: deterioro de los términos de intercambio, incapacidad para pagar la deuda externa. Eso acarreó el empeoramiento de las condiciones de vida, el deterioro de la situación política, guerras por las materias primas, en muchos casos atizadas por las grandes potencias. Actualmente, África, exceptuados los países exportadores de petróleo, cuenta muy poco en el comercio internacional.

Los que expolian y explotan los recursos y el trabajo de los pueblos dependientes y empobrecidos son las mismas empresas  y el mismo sistema que se beneficia de su trabajo en los países ricos. Si de verdad creemos que las personas migrantes son la misma clase obrera, debemos empezar por no permitir que se las encierre en campamentos y CIEs, además en condiciones indignas e inhumanas. Solo entonces cobraría sentido otra vieja consigna del histórico movimiento obrero internacional e internacionalista: “Proletariado de todos los países, unámonos”.

Es necesario: defender la condonación de la deuda externa de sus países, establecer reglas de comercio justo y apoyar su economía productiva. Consideramos que se deben abrir las fronteras a la inmigración, velando por los Derechos Humanos de las personas migrantes, creación de corredores seguros para las migraciones, junto a ello, se deben apoyar los procesos de reapropiación de sus recursos por parte de estos países empobrecidos y además, tenemos que apoyarles en su lucha contra las políticas neocoloniales y racistas que oprimen a los países del sur global.

 

Solidaridad activa antirracista con la migración africana

Frente a la política de la Europa fortaleza exijamos la disolución de FRONTEX y del sistema de fronteras, el cierre de los CIE y del sistema de campamentos de retención y expulsión como los del Plan Canarias, consideramos necesario que se regule la migración para todas las personas migrantes, que se establezcan corredores seguros para la misma y la derogación de la actual Ley de Extranjería.

Reclamamos más medios para salvar más vidas, el desbloqueo del tránsito de las personas migrantes hacia otros puntos del Estado y de Europa, y el cese de todo tipo de propaganda racista.

También demandamos a los poderes públicos que se extiendan y amplíen las medidas sociales destinadas a sostener a las personas en riesgo de pobreza y exclusión en las Islas, por razón de justicia social y además para evitar que sean utilizadas por quienes solo enfrentan a pobres contra pobres, mientras permiten que se saqueen y expolien las islas y se sobre explote la mano de obra con salarios de miseria.

La xenofobia prende entre los más desfavorecidos, que temen perder empleo, rebajar salarios y dejar de percibir otros tipos de ayudas. Para vencerla no basta con las llamadas a la solidaridad, sino que hay que ofrecer alternativas y señalar a los responsables: los empresarios. Frente a ellos, levantar el lema: “ Nativa o extranjera, la misma clase obrera”. Pero eso no sería creíble si al mismo tiempo no nos manifestamos radicalmente en contra de una política racista y asesina que les retiene en campamentos en condiciones indignas o les lleva a morir en el océano Atlántico en la llamada ruta de Canarias.

Frente a la política migratoria insolidaria y racista de la Comisión Europea y del Gobierno español reclamemos más medios para salvar más vidas, el desbloqueo del tránsito de las personas migrantes hacia otros puntos del Estado y de Europa, y el cese de todo tipo de propaganda racista. Las personas migrantes africanas no pueden seguir siendo rehenes en las islas Canarias, que no pueden convertirse en  campos de concentración y cementerio marítimo para quienes hoy se juegan la vida con la esperanza de mejorar sus vidas y la de los suyos.



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