Pepe Mejía | El próximo domingo 6 de junio existe la posibilidad de iniciar un proceso de cambio en Perú.

Pedro Castillo, el candidato de Perú Libre, ha recogido el sentimiento de hartazgo que se ha ido acumulando en los últimos 30 años de políticas económicas neoliberales corruptas, aplicadas por diferentes gobiernos desde los tiempos de Alberto Fujimori, condenado por diversos crímenes como violación de derechos humanos, corrupción, peculado y usurpación de funciones entre otros.

Los colectivos y sectores de la sociedad más afectados han sido los de siempre: comunidades campesinas e indígenas, mujeres del ámbito rural, jóvenes sin futuro en una economía informal[1] que genera el 19% del Producto Bruto Interno y el 61% del empleo.

El malestar y hartazgo tuvo un inicial conato en las masivas movilizaciones de noviembre de 2020 y que se saldó con la muerte de dos jóvenes por disparos de la policía, numerosos detenidos y una elevadísima represión contra un pueblo harto de corrupción y hambre.

Uno de los ejemplos –y no el único- fue el programa «Reactiva Perú», que destinó 60.000 millones de soles (14.850 millones de euros), equivalente al 8% del PIB del país, para inyectar liquidez a las empresas. Pero terminó favoreciendo principalmente a las grandes compañías –incluso a algunas envueltas en escándalos de corrupción– y no a las pequeñas y medianas, que han sido las más golpeadas por esta crisis sanitaria[2].

Por otro lado, la constatación de que todos los presidentes han sido corruptos. Merino fue acusado de corrupción por unos supuestos contratos que beneficiaron a algunos de sus familiares. De los 130 congresistas de la pasada legislatura, 68 están siendo investigados por la Fiscalía por diferentes delitos[3].

Pero además de Merino y Martín Vizcarra, los cinco últimos presidentes de Perú –incluyendo a Alan García, quien se suicidó en 2019 cuando iba a ser detenido por los supuestos sobornos recibidos en el caso Odebrecht- están condenados o procesados por corrupción.

Alberto Fujimori (1990-2000) cumple actualmente condena por homicidio y corrupción; Alejandro Toledo (2001-2006) fue detenido por corrupción en Estados Unidos y actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario en ese país mientras se decide su proceso de extradición a Perú; Ollanta Humala (2011-2016) está en libertad condicional, acusado por lavado de dinero vinculado a Odebrecht, mientras que Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) se encuentra en arresto domiciliario también por sus presuntos vínculos con la constructora brasileña.

El hecho de que varios expresidentes y numerosos políticos estén involucrados en diversos escándalos evidencia que el alcance de la corrupción es profundo en Perú. Sin embargo, no se trata de un problema que haya aumentado en estos últimos años, sino que es un flagelo histórico y sistémico en el país andino, al igual que en la mayoría de los países latinoamericanos.

En el apartado de la corrupción se menciona mucho a los y las políticas[4], como es el caso de Keiko Fujimori, candidata a la presidencia, pero que está siendo investigada por la Segunda Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción, por los presuntos delitos de cohecho pasivo propio, falsa declaración en procedimiento administrativo y lavado de activos.

Casos de corrupción, pero que no son convenientemente aireados, son los que afectan a los grandes y más poderosos empresarios como es el caso de José Graña Miro Quesada[5], ligado al grupo El Comercio. A Graña Miro Quesada se le vincula con casos de corrupción en Metro de Lima, IIRSA sur, gaseoducto.

En definitiva, en Perú existen tres pivotes. El gran empresariado nucleado por la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), principal organismo liderado por los intereses extractivistas y financieros, que controla las “puertas giratorias” y los nombramientos en el Ministerio de Economía y Finanzas y en el Banco Central de Reserva, el grupo Ferreyros y Alicorp. En este grupo de empresarios existe el IPAE, asociación empresarial que organiza los CADE y que convoca a un grupo más moderno de gerentes.

El segundo pivote son los pertenecientes a la “tecnocracia neoliberal” que rota entre grandes empresas, organismos internacionales y altos puestos de gobierno.

El tercer pivote los grandes medios de comunicación. El Comercio, Cadena Correo y RPP. Los medios influyen[6] para evitar el debate sobre un cambio económico de la Constitución, al mismo tiempo que, en caso de los conflictos, acentúan las acciones de violencia de lxs manifestantes y justifican el llamado al orden y la violencia policial.

Los integrantes de estos tres pivotes tienen un especial temor por el crecimiento electoral de la izquierda y una constituyente de centro-izquierda que revise la constitución de 1993. No quieren que se elimine el principio de «subsidiaridad del Estado[7]«. Es su constitución,  la Constitución de Fujimori. Ese capítulo fue escrito por la CONFIEP, por encargo de Jaime Yoshiyama, en momentos que la CONFIEP contaba con fondos de cooperación técnica internacional.

Estamos frente a una crisis política mayor, una crisis del régimen político iniciado en 1990. Las elecciones brinda una pausa, pero la crisis sanitaria, social, económica seguirá después del 6 de junio, los lobbies nunca duermen. Hoy tenemos la oportunidad de apostar por el inicio de un cambio, que tendrá serias dificultades. En este sentido, desde fuera de Perú seremos vigilantes ante los organismos internacionales, la UE, Derechos Humanos y apoyaremos al pueblo peruano en su objetivo de lograr su emancipación, la verdadera emancipación, esa que rompe con las ataduras de los grandes grupos económicos. Hoy la alternativa es votar por Pedro Castillo.


[1] http://m.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/noticias/nota-de-prensa-no-087-2014-inei.pdf

[2]Según explica el politólogo Santiago Mariani, docente de Ciencias Políticas de la Universidad del Pacífico.

[3] https://caretas.pe/politica/estos-son-los-68-congresistas-que-tienen-procesos-en-investigacion-en-el-ministerio-publico/

[4] https://larepublica.pe/elecciones/2021/04/06/142-candidatos-investigados-por-casos-de-presunta-corrupcion-pltc/?ref=lre

[5]Francisco Durand. Otramirada.pe

[6] Los grandes grupos mediáticos marcan pauta y agenda pública. Los periodistas reciben presiones, impulsan el terror informativo y la estigmatización, según señala una representante de la Asociación Nacional de Periodistas (ANP de Puno. https://mediavod-lvlt.rtve.es/resources/TE_SCINCOC/mp3/6/7/1622658143476.mp3

[7] https://www2.congreso.gob.pe/sicr/cendocbib/con3_uibd.nsf/42E3178EE33F7655052578F40056DE2F/$FILE/El_rol_subsidiario_del_Estado.pdf



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