En el pueblo de Etzatlán, en el occidente de México, el cielo azul contrasta con los variados colores de miles de tejidos que cuelgan en las calles, y que es el resultado de una acción colaborativa de la comunidad. El cielo tejido no solo tiene una motivación religiosa, sino que enaltece las raíces indígenas al tiempo que reconstruye el tejido social.



Source link