Miles de personas toman el palacio presidencial en Colombo / reuters

El Gobierno convoca su gabinete de crisis mientras una ingente marcha ciudadana protesta contra la súbida de precios y la crisis económica en Colombo

El presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, ha huido precipitadamente de su residencia oficial en la capital, Colombo, minutos antes de que una multitud enfurecida la asaltara durante una manifestación de denuncia por la grave crisis económica del país. El mandatario ha sido trasladado bajo una fuerte escolta a un «lugar seguro» que permanece oculto incluso para sus colaboradores más directos en el Gobierno. El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, ha convocado un gabinete de crisis, en el que ha incluido a todos los partidos políticos, a la espera de «instrucciones» con el fin de encontrar una «solución rápida». También ha sido convocado el Parlamento y no se descarta que el máximo dirigente dimita si la situación empeora.

El Ministerio de Defensa ha declarado que Rajapasksa «sigue siendo el presidente de la nación» y está «protegido» por una unidad de las fuerzas navales. Las primeras informaciones apuntan a que los soldados destinados a la custodia de la residencia oficial debieron disparar al aire para frenar a los manifestante y dar tiempo a la evacuación del presidente de manera «segura». Las cadenas de televisión muestran a miles de personas rodeando el palacio, traspasando las puertas y los muros e incluso circulan ya vídeos por las redes sociales de cientos de manifestantes por los pasillos y salones del imponente edificio colonial. En este momento se desconoce si ha habido víctimas, aunque se ha confirmado que casi una veintena de ciudadanos ha sido atendida en los centros sanitarios por el efecto de gases lacrimógenos.

Un grupo de personas irrumpe en los despachos y salones de la residencia /

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La manifestación había sido convocada para protestar contra la crisis económica, una inflación que ha llevado a miles de personas a la precariedad alimentaria y los cortes energéticos. La marcha congregó a decenas de miles de habitantes en Colombo, que exigieron la dimisión del presidente, convencidos de que su mala gestión no solo ha aliviado sino empeorado las dramáticas consecuencias de la pandemia. El coronavirus ha dejado durante dos años sin turismo a un país que vive eminentemente de este sector y las exportaciones de productos como el café, el te y la ropa. Todo ello le ha sumido en la peor crisis conocida en las últimas décadas.

Ni siquiera los 20.000 policías y militares desplegados en la capital han conseguido detener a los manifestantes. Tampoco lo pudo hacer el intento de las autoridades este viernes de imponer un toque de queda, anulado más tarde ante la amenaza de una cascada de denuncias por parte de los partidos de la oposición y las organizaciones de derechos civiles, ni el bloqueo de los ferrocarriles. Muchos de ellos trasladaron a la ciudad a los manifestantes que se habían organizado en grupos en los pueblos.

La Policía y el Ejército han disparado gases lacrimógenos contra los manifestantes /

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La ONU y varios organismos internacionales siguen muy de cerca los incidentes en este país independizado en 1984, que el pasado abril se vio obligada a suspender los pagos de la deuda externa y en mayo registro ya una oleada de protestas donde nueve personas murieron y centenares resultaron heridas. El viernes tuvo lugar una primera manifestación estudiantil, a raíz de la cual se impuso el breve toque de queda, aunque el punto fuerte de la movilización es el de este sábado, que mantiene en alerta a la Comisión de Derechos Humanos por la presencia multitudinaria de unidades militares en las calles de Colombo.



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