Cada 17 años exactos, los residentes del nordeste de Estados Unidos sufren una auténtica pesadilla: la invasión de miles de millones de cigarras de la especie Magicicada septendecium, unos artrópodos de tamaño considerable (se trata de la especie más grande de su género) que emergen de la tierra al unísono, lo que da lugar a una escena propia de una película de terror.

Después de pasar casi dos decenios bajo tierra, estos insectos, conocidos como ‘cigarras periódicas’, salen a la superficie para aparearse y completar su ciclo de maduración. Cuando la temperatura ronda los 17 ºC, las ninfas suelen posarse en los árboles para llevar a cabo la muda. Una vez se han despojado de sus exoesqueletos se preparan para acometer su objetivo final: el apareamiento. Y es aquí cuando vienen las molestias. Para atraer a sus parejas, los machos emiten un ruido ensordecedor, algo así como el de una moto de gran cilindrada, una banda sonora estridente extremadamente molesta para las poblaciones cercanas.

Este año esa invasión de cigarras será especialmente significativa, pues se espera que miles de millones de ejemplares surquen los cielos de gran parte de la costa este del país en un acontecimiento único llamado Brood X (Generación X, por sus siglas en inglés), o también llamada ‘generación del Este’.

Muda de exoesqueleto

Muda de exoesqueleto



Foto: Javier Lobon Rovira

“La Generación X ya está aquí! Hemos visto agujeros de cigarra en el suelo y restos de la muda aferrados a los árboles. Están emergiendo y mudando, llamando y apareándose. Y todo ello según su plan estratégico de 17 años”, reza una publicación de la cuenta de Twitter del National Mall, del Servicio de Parques de Estados Unidos.

“Las cigarras no son dañinas para los humanos, las mascotas, los jardines ni los cultivos”, advierte un comunicado de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos, en el que asimismo se insta a los ciudadanos a no fumigar, pues los insecticidas podrían ser dañinos para otros seres vivos.

Un linaje único

Los científicos estiman que en todo el mundo existen entre unas 3.000 y 4.000 especies de estos insectos, pero las cigarras periódicas (que pueden tardar 13 o 17 años en salir a la superficie), parecen ser únicas. Aun así, muchos entomólogos se plantean las siguientes preguntas: ¿qué hacen estos insectos tanto tiempo bajo tierra? ¿De qué se alimentan? ¿Por qué viven en ciclos tan largos? ¿Por qué se sincronizan para emerger y aparearse? Afecta esto al cambio climático.

Como especie, las cigarras periódicas son más antiguas que los bosques que habitan. Los análisis moleculares han demostrado que, hace unos 4 millones de años, el ancestro de la especie actual del género Magicicada se dividió en dos linajes, uno de los cuales volvió a dividirse unos 1,5 millones de años después. Hasta desembocar en las especies actuales.

Historia de su descubrimiento

Los primeros colonos americanos se encontraron por primera vez con las cigarras periódicas en Massachusetts. La repentina aparición de tantos insectos les recordó las plagas bíblicas de langostas. No en vano, uno de los nombres comunes de esta especie es la de ‘cigarra faraón’.

A lo largo del siglo XIX, entomólogos famosos como Benjamin Walsh, C.V. Riley y Charles Marlatt describieron la asombrosa biología de estos insectos. Descubrieron que, a diferencia de las langostas u otros saltamontes, estos insectos no mastican las hojas, no destrozan los cultivos ni vuelan en enjambres.

Cigarras emergiendo de la tierra

Cigarras emergiendo de la tierra



Foto: Javier Lobon Rovira

Mecanismo de defensa

Estas emergencias masivas también proporcionan lo que los científicos llaman una “defensa contra la saciedad de los depredadores”. Cualquier depredador que se alimente de cigarras se saciará mucho antes de consumir todos los insectos de la zona, dejando muchos supervivientes.

Cuando los glaciares se retiraron de lo que hoy es Estados Unidos hace entre 10.000 y 20.000 años, las cigarras periódicas llenaron los bosques orientales del país. Sin embargo, las diferencias en el ciclo vital de estos insectos dio lugar a un complejo mosaico de distintos linajes.

Como las cigarras periódicas son muy sensibles al clima, los patrones de sus puestas y las especies resultantes reflejan las consecuencias del cambio climático. Por ejemplo, según este estudio, a medida que el planeta se calentaba, las cigarras que emergen cada 17 años fueron surgiendo de forma paulatina, generación tras generación, hasta desplazar permanentemente a las que permanecen enterradas unos 13 años.

Para estudiar detalladamente las poblaciones de estos insectos tan singulares y determinar los estragos del cambio climático, los investigadores necesitarán información detallada y sobre el comportamiento, algo harto difícil, habida cuenta que las poblaciones de estas cigarras periódicas son muy numerosas, y las emergencias de adultos solo duran unas pocas semanas. Por este motivo, algunas organizaciones conservacionistas han organizado equipos de voluntarios para que hagan un seguimiento a través de la app Cicada Safari.

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