Desde el aeropuerto de El Prat, en Barcelona, Luis Miguel Belvis, presidente de la ONG Coopera, grababa este mensaje hace unos días: «La ONG Coopera y Acción Familiar salimos para Cracovia con el objetivo llegar hasta la frontera de Ucrania y sacar 200 refugiados».

Belvis se ha pedido una semana de vacaciones en su trabajo para convertirse en el ángel de la guarda de 137 ucranianos, la mayoría mujeres y niños, que en las imágenes que aparecen en este vídeo vemos cómo esperan en Polonia para subir a los cuatro autobuses que les han llevado rumbo a España.

«Nos encontramos en la frontera médica; es el centro de refugiados más grande de toda la frontera», señaló el presidente de la ONG Coopera a su llegada. Allí, los más pequeños apartan el horror de las bombas jugando en hospitales de campaña.

Así, dio comienzo el viaje en autobús que duraría tres días antes de llegar a las casas de acogida. «¿Cómo se encuentran? Constantemente están teniendo picos de sentimientos de agradecimiento, de frustración y de miedo», expresó Luis Miguel mientras viajaba con ellos en el autobús rumbo a España.

Para calmarlos, él y tres voluntarios más intentan mimarlos al máximo. Los niños y niñas pintan y juegan con sus muñecas, mientras las madres, preocupadas, viajan pegadas al móvil para saber de sus maridos, padres o hijos.

Sin embargo, poco a poco consiguen relajarse y olvidar los peligros del éxodo. «Los bebés no te los dejan porque han oído tantas cosas terribles de que en las fronteras desaparecen, que los llevan siempre con ellos», señala el presidente de la ONG Coopera. Los desayunos, comidas y las horas de viaje les han convertido en una gran familia.

Y finalmente, tras el largo periplo en autobús, en el que han cruzado Polonia, Alemania y Francia, han llegado este sábado a Barcelona, agradecidos, pero con el pensamiento puesto en el país que la guerra les ha arrebatado.



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